Por ahora, la postura es firme. Pero el crecimiento acelerado de la IA sugiere que la discusión está lejos de terminar. Nuevos casos podrían redefinir el estándar, especialmente cuando la colaboración entre humano y máquina sea más compleja y difícil de separar.
Lo que sí queda claro tras la negativa de la Corte Suprema es que, en Estados Unidos, el copyright sigue siendo un derecho profundamente ligado a la condición humana.
La tecnología puede producir imágenes, canciones o textos. Pero, según la ley actual, la autoría —al menos en términos legales— todavía requiere una persona detrás de la obra.
Y por ahora, esa línea no se mueve.







Comentarios de las entradas (0)